Repetida promesa, falsa prohibición.
Mientras el alcalde insiste con la promesa de la Universidad para Calama, la Universidad de Antofagasta tuvo que rectificar los dichos de su rector por aseverar que la ley impide a Calama tener una nueva casa de estudios de dependencia estatal.
Por más de dos décadas, la promesa de una universidad del Estado para Calama ha operado como el salvavidas perfecto de la política regional. Es la respuesta prefabricada a la herida de una provincia que sostiene la economía del país, pero que carece de la oferta académica necesaria para retener a sus jóvenes. Durante los últimos días, esta demanda volvió a ser instrumentalizada en dos episodios que, bajo el escrutinio de la investigación documental y del derecho público, exponen el voluntarismo de un municipio que promete lo que no puede asegurar y el liderazgo académico dispuesto a interpretar la ley creativamente, perpetuando el centralismo regional.
I. La eterna promesa municipal y el muro inquebrantable de la DIPRES
La primera escena de esta crónica se sitúa en la reciente Cuenta Pública de Calama. Allí, el alcalde Eliecer Chamorro utilizó la solemnidad del acto para volver a levantar la bandera de una universidad estatal propia para la ciudad.
Es un anuncio que arranca aplausos, pero que administrativamente es papel mojado. Prometer una universidad pública desde un sillón edilicio demuestra un profundo desconocimiento de la maquinaria del Estado. La creación de una corporación autónoma de derecho público excede por completo la jurisdicción de un municipio, pero, sobre todo, choca con el verdadero "cuello de botella" del Estado: la Dirección de Presupuestos, DIPRES.
Crear una universidad no es solo levantar un edificio; irroga un gasto basal permanente al Fisco. Es un cheque mensual eterno que el Ministerio de Hacienda detesta firmar. A la luz del Decreto Ley N° 1.263, sobre Administración Financiera del Estado, cualquier proyecto de esta envergadura requiere un informe financiero favorable de la DIPRES. Sin el patrocinio exclusivo del Presidente de la República, conforme al artículo 65 de la Constitución, y sin el amarre de esos recursos permanentes en Santiago, el discurso de la alcaldía es una ilusión que se disipa al apagar los micrófonos.

El doble anuncio
La mañana del martes 22 de noviembre de 2023, el alcalde de la comuna, Eliecer Chamorro Vargas, en compañía de alumnos de tercero medio del Liceo Bicentenario Luis Cruz Martínez, aseguró que el diseño de ingeniería para la futura universidad que se construiría en Calama ya contaba con el financiamiento necesario para su desarrollo: 400 millones de pesos.
Sin embargo, el 8 de junio de 2022, y desde el mismo sitio, el alcalde Chamorro ya había realizado un anuncio similar, presentándolo como uno de los principales logros de su administración. Los archivos de prensa consignan que la autoridad esperaba ver rápidamente el inicio de las faenas y que el diseño sería consultado con todos los escolares y líderes liceanos de la comuna.
II. La imprecisión en la academia
Pero si la promesa del alcalde peca de voluntarismo, ignorando la orgánica del Estado, la postura que llegó desde Antofagasta rozó la ficción legal.
El 29 de abril, en una entrevista con Timeline.cl, el rector de la Universidad de Antofagasta, UA, Marcos Cikutovic, sepultó las aspiraciones loínas con aseveraciones tajantes: "La ley prohíbe que exista más de una universidad pública por región"; "Mientras Calama no sea región, no se puede". Incluso, cuando el periodista Patricio Encina le consultó si los anuncios fueron humo, el rector señaló: "Claro, había que revisar la ley".
Sin embargo, desde la administración pública, las aseveraciones del rector fueron, al menos, temerarias para una autoridad de su rango. Ni la Ley N° 21.091 ni la Ley N° 21.094 establecen un monopolio geográfico ni un límite máximo de instituciones; de hecho, la Región Metropolitana opera con cuatro universidades estatales y Valparaíso, con dos. La legislación chilena exige un piso mínimo, al menos una universidad estatal por región, pero jamás establece un máximo ni, menos aún, prohíbe la creación de una universidad estatal.

III. La UA intenta explicar al rector
Ante las dudas sobre si se había invocado una "ley fantasma" para enterrar el debate territorial, ContraPunto.info ingresó una solicitud formal requiriendo a la Universidad de Antofagasta el sustento jurídico que respaldara los dichos del rector.
En su respuesta oficial, la UA tuvo que relativizar las declaraciones de su máxima autoridad: "Como Universidad de Antofagasta, estimamos necesario precisar los alcances de recientes declaraciones en torno a la instalación de nuevas universidades estatales en el país. En la legislación vigente, particularmente en el marco de la Ley N° 21.094, sobre Universidades del Estado y sus modificaciones, no existe una disposición que establezca expresamente un límite de una universidad estatal por región", reconoce el documento.
¿Cómo debemos entender, entonces, las declaraciones de la máxima autoridad de la UA? La universidad señala en su respuesta que expresiones como "una universidad por región" solo recogen "el espíritu de esta orientación", argumentando que la reciente Ley N° 21.661 establece restricciones territoriales. Es en este punto donde la respuesta podría revelar la verdadera estrategia de la Universidad de Antofagasta y la del modelo central de educación superior.
IV. El capítulo Ñuble: la trampa de la birregionalidad y el destino de sucursal
Para entender por qué la UA cita convenientemente la Ley N° 21.661, hay que conocer la astuta pirueta administrativa que el Estado hizo en 2018 con la Región de Ñuble.
Al crearse esa nueva región, la ley obligaba a instalar una universidad estatal. Pero el Estado central, siempre tacaño con sus regiones, no quiso pagar el costo de crear una institución desde cero. ¿Qué hizo? Modificó la norma para otorgarle el carácter de "birregional" a la Universidad del Bío-Bío, que ya operaba con una sede en Chillán. Con ese truco, el Estado cumplió la ley a costo cero, mantuvo el control administrativo en Concepción y dejó a la Región de Ñuble como sucursal.
Esa es la misma norma, pensada para la expansión y no para la creación, que la Universidad de Antofagasta cita en su respuesta formal, develando explícitamente el criterio que confirmaría el diseño final existente para la provincia de El Loa: aplicar la "estrategia Ñuble". En su propio documento, la UA reconoce que su plan es "avanzar en una sede" en Calama. Al comunicar equivocadamente a la opinión pública que la ley prohíbe tener dos universidades estatales, se instaló la idea de que "Calama debe conformarse" con ser una sede, permitiendo a la universidad matriz absorber la demanda histórica, captar los fondos asociados y mantener el control a 200 kilómetros de distancia. Centralismo regional le llaman.
El problema, entonces, nunca fue una ley que prohibiera aspirar con una universidad estatal para Calama. El problema es más antiguo y más incómodo: una ciudad que produce riqueza nacional sigue esperando que Santiago autorice, que Antofagasta no capture y que sus propias autoridades dejen de confundir anuncio con poder real.
V. O'Higgins y Aysén: cómo se crea una universidad estatal
Al revisar la historia reciente y la ley, podemos concluir que nada prohíbe a Calama aspirar a su propia universidad. El mejor ejemplo ocurrió en 2015, con la promulgación de la Ley N° 20.842, que creó desde cero las universidades estatales de O'Higgins y Aysén.
Ese hito histórico demuestra cómo se hacen las cosas cuando hay rigor. No nacieron de un ofertón municipal en campaña, ni de una cuenta pública, ni fueron descartadas por rectores vecinos.
Requirieron decisión presidencial y gestión política de alto nivel; el diseño de estatutos; el nombramiento de rectores normalizadores; la tutoría obligatoria de la Universidad de Chile para asegurar calidad académica; y una inyección gigantesca de recursos frescos, amarrados directamente a la DIPRES. Ese es el estándar real de la administración pública; todo lo demás es demagogia.
VI. La gran duda: La respuesta de la UA entrega luces y algunas sombras sobre el futuro del proyecto de su sede en Calama. Aclaran que ellos ya hicieron los insumos técnicos, pero advierten que la concreción "no depende exclusivamente de una institución (...), sino que requiere de definiciones y voluntad política a nivel central (...) y la disponibilidad de financiamiento".

Respuesta de la UA
Como Universidad de Antofagasta, estimamos necesario precisar los alcances de recientes declaraciones en torno a la instalación de nuevas universidades estatales en el país.
En la legislación vigente, particularmente en el marco de la Ley N° 21.094 sobre Universidades del Estado y sus modificaciones, no existe una disposición que establezca expresamente un límite de una universidad estatal por región. Sin embargo, una modificación introducida por la Ley N° 21.661 incorpora un criterio territorial relevante: las universidades del Estado pueden extender su presencia a otra región adquiriendo carácter birregional solo en aquellos casos en que dicha región no cuente ya con una institución estatal.
Este elemento normativo ha sido parte de una política pública orientada a resguardar una adecuada distribución territorial de la educación superior estatal. En ese contexto, expresiones como "una universidad estatal por región" recogen el espíritu de esta orientación, aun cuando no constituyen una prohibición legal en términos estrictos.
En ese sentido, es importante aclarar que esta regulación se refiere exclusivamente a la expansión entre regiones, y no limita el desarrollo institucional dentro de una misma región. Por lo tanto, iniciativas como el fortalecimiento de la presencia académica en la ciudad de Calama incluyendo la posibilidad de avanzar en una sede se encuentran plenamente dentro del marco normativo vigente.
Cabe señalar, además, que este trabajo ha sido impulsado por nuestra institución por mandato del Ministerio de Educación, y forma parte del plan de crecimiento y desarrollo institucional de la Universidad de Antofagasta.
Con todo, la materialización de este proyecto no depende exclusivamente de una institución en particular, sino que requiere de definiciones y voluntad política a nivel central, así como de la articulación de distintos actores del Estado y la disponibilidad de financiamiento para su concreción.
Desde la Universidad de Antofagasta hemos cumplido con el rol que nos corresponde, desarrollando las bases académicas del proyecto y generando los insumos técnicos necesarios para su evaluación. Actualmente, este trabajo se encuentra a la espera de que avancen las definiciones en los ámbitos correspondientes.
Reafirmamos nuestro compromiso con el desarrollo de la región y con iniciativas que fortalezcan el acceso a la educación superior en el territorio, confiando en que, mediante el trabajo conjunto, será posible avanzar hacia la concreción de este importante anhelo para la comunidad de Calama.

